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miércoles, 29 de abril de 2015

Castilla (Homenaje)

Esta es una entrada que estaba planteada para el 23 de abril, día de Castilla (más que de la Comunidad Autónoma de Castilla y León). Por fallos técnicos propios, no me fue posible subirla pero me gustaría compartir el par de poesías que tengo sobre nuestra tierra, denostada en el presente pero que aún conserva cierto orgullo y que esperemos sea capaz de levantarse de sus ruinas algún día.
Nunca es mal día para acordarse de la tierra que nos ha visto crecer.


¿Eres tu la que lloras? 
(A Castilla y los castellanos)

¿Eres tu la que lloras? 
Tierra de quejumbres, 
herradura sin destino 
elegía de un pueblo. 

Yermos campos 
y arrugadas frentes, 
entre amarillos pasos 
de diosa enclenque 

¿eres tu la que lloras? 
Dama del olvido, 
llanto destemplado 
de blanco satén y lino. 

Rodeado por lengua azul, 
y cristaleros adosados 
a los hierros 
de hombres enamorados. 

¿eres tu la que lloras? 
Grupúsculo de soledad 
y estéril podredumbre, 
por políticos inertes. 

Consumiendo cada vida 
como bala dorada 
y malherida por el dolor 
y la insufrible agonía 
del quiebro de tu voz. 

¿eres tu la que lloras? 
La de pasado de gloria 
y subyugo extranjero. 
La que muere ahora 
entre el tintineo del sonajero 

La triste y fría historia 
del desprecio y rechazo, 
de mi Castilla. Alma mía. 

De mi Castilla, de sabor añejo, 
y descanso. 


Dama castellana
(Dedicada a todo aquel que ha amado tanto la vida que no ha tenido miedo a la muerte)

Y la ves aproximarse, 
no la temes, 
es Castilla, 
vestida de negro y cieno 

Besas su pálido rostro, 
que te observa inflexible 
apartas su vestido de noche 
que te asoma a lo que ya escribiste. 

-Te quiero, te he estado esperando tanto tiempo- 

Sabes de la belleza de sus tierras, 
sus ciudades abandonadas en silencio, 
sus gentes de barbas luengas. 

Llevas mucho tiempo queriendo recorrerla, 
juntar tus pies en el polvo de su camino 
con aire a historia vieja, 
de Quijote y Dulcinea. 

Es la más bella dama que nunca contemplaste, 
sus cabellos azabache flotan en tus ojos, 
se enroscan en si mismos, 
para acabar en sus senos de oro. 

Extiende sus brazos desnudos, 
sus dedos se agitan al viento, 
hace callar tu garganta, 
mientras te acoge en su pecho. 

Y su hermosura te enloquece, 
te ahogas en tu vacío de vida, 
te mece,te acuna,te duerme, 
quizá, para siempre. 


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